martes, 13 de octubre de 2015
POBREZA Y CALIDAD DE VIDA EN BOGOTA
La situación social en Bogotá en los últimos 10 años ha registrado cambios
importantes*. Entre 1993 y el 2001, el número de personas en situación de pobreza
por necesidades básicas insatisfechas disminuyó en casi 4 puntos porcentuales,
gracias al cambio en las condiciones de vida para muchos habitantes que no tenían
acceso a servicios públicos, infraestructura urbana y a la educación. El aumento en la
inversión pública distrital fue determinante.
No obstante, al evaluar la situación social desde la perspectiva del ingreso, se encuentra que, por la
crisis económica, el número de pobres en la ciudad se incrementó, debido a la reducción en la
generación de empleo y al deterioro del ingreso personal y de los hogares. Bogotá se convirtió en la
ciudad del país con el mayor número de desempleados. En el 2000, cerca del 50% de los bogotanos
estaba por debajo de la línea de pobreza (12 puntos porcentuales más que en 1991) y el 15% por
debajo de la línea de pobreza (el doble del de 1993). Es decir, en términos absolutos, el número de
personas pobres llegó a 3'190.170 y en condiciones de indigencia a 959.238 personas.
Como resultado de la caída en el crecimiento, el desempleo y la reducción en los ingresos, el índice
de desarrollo humano y el índice de calidad de vida se deterioraron: el primero cayó entre 1996 y
1999 y sólo a partir del 2000 empezó a recuperarse con el crecimiento de la economía y el aumento
de la esperanza de vida. Así mismo, respecto al índice de calidad de vida, desde 1998 se deterioró y
sólo a partir del 2001 se recuperó el indicador, pero sin llegar a los niveles de 1998.
El balance muestra que para reducir la pobreza en Bogotá es indispensable lograr un mayor
crecimiento económico, por lo menos del 5%, para generar empleo, elevar los ingresos y reducir el
desempleo que afecta a cerca de 600 mil personas.
Para mejorar la calidad de vida de los bogotanos, los sectores público y privado tienen varios retos:
el primero, lograr un escenario de crecimiento sostenido de largo plazo que dinamice la demanda
interna y externa y permita crear fuentes de generación de empleo. Para ello es indispensable
asegurar un entorno que dé facilidades a las empresas para operar y estimule la inversión en nuevas
empresas; incrementar la participación de las exportaciones como fuente de demanda para la
producción regional y fortalecer la asociatividad de los empresarios en proyectos que integren las
empresas en cadenas productivas.
Así mismo, es crucial ofrecerle a la población en edad de trabajar programas de formación para el
trabajo y el emprendimiento; hacer sostenible la inversión pública para continuar la ampliación de
coberturas en los servicios públicos y asegurar la mejor calidad en la educación. Éstos son
requisitos para elevar la calidad de vida en Bogotá y la competitividad de la ciudad y la región.
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