lunes, 23 de noviembre de 2015

PASOS PARA ERRADICAR LA POBREZA

1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
La meta es reducir a la mitad el número de personas que viven con menos de un dólar al día, 1.000 millones según el último informe de la ONU sobre los objetivos del milenio. La falta de ingresos genera hambre: hay en el mundo 800 millones de personas malnutridas al extremo, un flagelo que castiga especialmente a los niños: más de 150 millones en los países en desarrollo tiene un peso inferior al normal. La desigualdad, los desastres naturales y los conflictos armados empeoran la situación de las regiones más azotadas por el hambre. De los 13 millones de personas que murieron en un conflicto armado entre 1994 y 2003, 12 eran de Asia Occidental, Meridional y de África Subsahariana. Esta región es la única en la que el número de personas que viven con menos de un dolar diario ha aumentado de 227 millones en 1990 a 313 en 2001. En Asia, sin embargo, ese porcentaje se redujo en 250 millones entre 1990 y 2001, aunque en Asia meridional el hambre se ha extendido. El aumento de la población y la escasa productividad agrícola son los factores causantes de la grave “escasez” de alimentos.
2. Lograr la educación primaria universal.
En el mundo hay 115 millones de niños privados del derecho a la educación primaria. La meta de los ODM es conseguir que en 2015 todos los niños del mundo hayan cursado al menos el primer ciclo de educación primaria. Cinco regiones del mundo están cerca del 100% de escolarización, pero otras como África Subsahariana (donde un tercio del total de la población infantil no asiste a la escuela) o Asia Meridional y Oceanía (donde el 20% de los niños no están escolarizados) siguen arrastrando un retraso que redunda en la capacidad de dasarrollo. La falta de educación primaria es proporcional al nivel de pobreza de las familias, afectando a aquellas con menos ingresos, sobre todo en las que las madres no han estudiado. El sida es otra de las grandes barreras para la escolarización universal. En la mayoría de países en desarrollo las niñas tienen mucha menos probabilidades de terminar la escuela.
3. Igualdad
La igualdad entre hombres y mujeres es un derecho humano que debe extenderse a todas las actividades de la vida: educación, trabajo, relaciones sociales, política… Aunque la meta final de este objetivo es eliminar las diferencias en todos los niveles de educación en 2015, el informe de Naciones Unidas contempla desequilibrios en otros campos: el porcentaje de mujeres en trabajos remunerados es inferior al de hombres, sobre todo en Asia Meridional y Occidental, las mujeres son mayoría en los trabajos de menor prestigio y minoría en los puestos de responsabilidad: sólo ocupan el 16% de todos los escaños en los parlamentos del mundo, un desnivel que sólo se reduce hasta un 20% en los países desarrollados. Desde 2003, la Asamble Nacional de Ruanda es la cámara que mayor paridad refleja en el mundo, con un 49% de mujeres.
4. Reducir la mortalidad de los menores de cinco años.
Cada día mueren 30.000 niños de menos de cinco años. 11 millones al año. La mayoría es de países en desarrollo y las causas de su muerte son evitables. La malnutrición tiene que ver con la mitad de esas muertes. Aunque el número de defunciones infantiles se redujo a la mitad entre 1960 y 1990, el ritmo de reducción de fallecimientos en los primeros 5 años se ha desacelerado recientemente. Como casi siempre, la más castigada es el África Subsahariana, de donde provienen la mitad de los niños muertos en el mundo. Otro tercio proviene de Asia Meridional; otra gran parte, de países en conflicto, como Irak. “La mitad de las muertes de niños menores de cinco años se deben a cinco enfermedades: neumonía, diarrea, paludismo, sarampión y sida. La mayoría de estas vidas podrían salvarse intensificando medidas de prevención y tratamiento de bajo costo”, dice en informe de la ONU.
5. Mejorar la salud materna.
Cada año, más de 500.000 mujeres mueren durante el parto en todo el mundo y otros diez millones sufren lesiones graves o incapaces irreversibles. En la actualidad, el África Subsahariana es la zona que presenta una más alta densidad de muertes durante el parto (1 de cada 16 mujeres). Con la meta de reducir en tres cuartas partes el número de fallecimientos para el 2015, el objetivo es el de aumentar los recursos encaminados a lograr que la mayoría de los partos sean atendidos por personal capacitado en prevenir cualquier tipo de complicación así como el acceso a una atención obstétrica de urgencia. Bangladesh y Egipto son claros ejemplos de la efectividad de estas medidas. En tan sólo 8 años consiguieron reducir las tasas de mortalidad a la mitad. Ante tales cifras, se hace imperioso el facilitar el acceso universal a la atención de la salud reproductiva para atender a los 1.300 millones de jóvenes que en los próximos años comenzarán su vida reproductiva.
6. Combatir el sida y otras enfermedades.
Desde 1980, año en el que se registrara el primer caso, el sida se ha cobrado la vida de más de 20 millones de personas. En la actualidad, 40 millones están afectadas por el virus, siendo el África Subsahariana, con 7 de cada 100 adultos infectados, la zona más castigada. Enfermedades como el paludismo, que mata a 1 millón de personas al año, o la tuberculosis, que parecería erradicada pero que ha renacido con fuerza inusitada para llevarse 1,7 millones de almas anuales, han encontrado en la vulnerabilidad que provoca el sida el caldo de cultivo perfecto para su desarrollo. A estas devastadoras cifras debemos unir los 15 millones de niños huérfanos que el virus ha dejado a su paso. La necesidad de concienciar a la población de los países más afectados de su peligro (sólo el 25% de los jóvenes africanos tienen nociones mínimas de cómo evitar el contagio), y la de facilitar los medios idóneos para tratar los millones de casos de tuberculosis y paludismo que se multiplican cada día se hace imperiosa.
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
940.000 kilómetros cuadrados de bosques (la superficie de Venezuela) han sido talados en el último decenio; tan sólo el 1% del ecosistema marino está declarado como zona protegida, por el 13% del terrestre; 10.000 especies de animales están en peligro de extinción; la falta de combustibles “limpios” en los países en desarrollo se traduce en la necesidad de utilizar leña, carbón o estiércol, cuya contaminación provoca la muerte de 1,6 millones de personas cada año… Y todo ello cada vez se hace más “insostenible”. Nuestra propia supervivencia depende de proteger los ecosistemas complejos. La sostenibilidad no podrá lograrse con los modelos actuales de consumo y uso de recursos. El Protocolo de Kioto, que ha conseguido reducir en una décima parte las emisiones de dióxido de carbono a las atmósfera, ha dado un primer paso hacia la salvación, demostrando que es posible avanzar siempre que existe voluntad política para ello (no obstante, especialistas como James Lovelock creador de la obra “Gaia” referente mundial del ecologismo y el cambio climático del planeta, consideran que ya es demasiado tarde como para evitar graves consecuencias de caracter irreversible…).
8. Fomentar una alianza mundial para el desarrollo.

La aceptación de que estos objetivos son una lucha colectiva cuyos resultados beneficiarán a todos los países se antoja básica. La ayuda oficial y las donaciones de entidades benéficas privadas de los países desarrollados, que en el 2004 alcanzó la cifra récord de 79.000 millones de dólares, son la fuente principal de financiación externa con la que cuenta el mundo subdesarrollado. Pero este aumento de ayuda debe ir acompañado de formas eficaces de aprovecharla y que contribuyan a promover estrategias de desarrollo del país receptor. Una de las fórmulas propuestas es la de un sistema financiero y de comercio abierto, un acceso más justo a los mercados de los países ricos facilitaría mucho más a los países pobres el comenzar a hacerse presentes en la competitiva economía mundial. Otro de los objetivos es el de implicar a las empresas farmacéuticas para proporcionar medicamentos esenciales a un costo razonable, así como al sector privado para que se puedan aprovechar más y mejor los beneficios de las tecnologías de la información y la comunicación.

SOLUCIONES PARA LA POBREZA EN EL MUNDO

Sabemos que la búsqueda de las soluciones para la pobreza en el mundo hace que muchas personas se planteen qué consecuencias podría tener para el nivel de vida de las personas de los países ricos.
Las soluciones para la pobreza pasan por entender que actualmenteel 20% de la población rica consume el 80% de los recursos mundiales llevando a miles de personas a la pobreza extrema y devastando el medio ambiente.
La pregunta que realmente deberíamos hacernos al buscar cómo erradicar la pobreza es si existe un modelo alternativo de desarrollo que permita que todos las personas alcancemos un nivel de vida adecuado.
En InspirAction pensamos que actualmente existen mecanismos tecnológicos y económicos suficientes para encontrar este nuevo modelo acabando con la pobreza mundial y logrando un modelo de desarrollo que sea verde, justo y equitativo.
Lo que está impidiendo desarrollar las soluciones para la pobreza es la falta de voluntad política y la presión que las élites ricas y poderosas ejercen sobre la toma de decisiones de los gobiernos.
Las soluciones para la pobreza en el mundo pasan por acabar con la desigualdad en el acceso y en el uso de los recursos naturales.
• Acabar con la desigualdad: Necesitamos localizar los focos de pobreza extrema. Muchos de los programas que buscan soluciones para la pobreza se han centrado en erradicar la pobreza allí donde era menos extrema. Sin embargo es importante trabajar con los grupos para los que las consecuencias de la pobreza son peores: mujeres, discapacitados, minorías étnicas, tribus o castas. Acabar con la desigualdad será clave para erradicar la pobreza en el mundo.

• Poner límites planetarios: los patrones de consumo de los países ricos están limitando directamente la capacidad de acceso de los países pobres a estos recursos e incidiendo en el cambio climático. Para acabar con la pobreza a nivel local, la gobernanza y los derechos sobre los recursos naturales son cruciales para asegurar que la población que vive en pobreza y pobreza extrema pueda acceder a los recursos de su país. Mientras en algunos lugares crece la pobreza, vemos cómo muchos países ricos y empresas están intentando controlar el acceso a recursos como el agua dulce, los bosques, la pesca, los minerales y los combustibles fósiles. Acabar con esta situación es una de las soluciones para la pobreza.

POBREZA Y DESIGUALDAD EN COLOMBIA

Mientras la pobreza en el país mantuvo la caída que presenta desde al año 2002, la desigualdad dejó de ceder y se mantiene en su nivel del 2012, de acuerdo con el Dane.
Este martes, el Dane presentó el informe sobre pobreza que muestra, como lo había anticipado EL TIEMPO, una reducción cercana a los dos puntos porcentuales con cerca de 800.000 colombianos menos en esa condición.
Los colombianos que en el 2014 estaban en condición de pobreza monetaria (que no alcanzan a tener el ingreso que garantiza comprar una canasta básica) eran el 28,5 por ciento de la población, por debajo del 30,6 por ciento registrado en el 2013.
De esta manera, hay 784.000 pobres menos, para un total de 13’210.000 personas.
Así mismo, el informe explica que una persona, al tener un ingreso por encima de 211.807 pesos al mes, supera la pobreza. Así, un hogar de cuatro miembros, deja de ser pobre si recibe más de 847.228 pesos.
En cambio, la desigualdad se mantuvo prácticamente igual a la del 2012 y 2013. En esos años el coeficiente de Gini (en donde 0 es igualdad total y 1, desigualdad absoluta) fue de 0,539, y en 2014 de 0,538.
Con ese indicador, Colombia es el 14.º país con mayor desigualdad dentro de 134 observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
De otra parte, la llamada pobreza multidimensional, otra forma de medirla en la que se combinan indicadores de educación, salud y trabajo, entre otros, también bajó, de 24,8 por ciento en el 2013 a 21,9 por ciento en 2014, que interpretado de otra manera significa que de 11’564.000 personas en situación de pobreza en 2013 se pasó en el año anterior a 10’336.000, es decir, 1’228.000 menos.
Este comportamiento, visto desde las regiones colombianas, muestra a la zona oriental como la de mejores resultados, puesto que tuvo la mayor variación entre los dos años medidos, al reducir en 544.000 personas en condición de pobreza multidimensional.
La siguieron Bogotá y la región Atlántica, con reducciones de 254.000 y 234.000 colombianos en esta condición, respectivamente. El Valle fue la zona con la disminución más baja, al pasar de 733.000 a 718.000.
En cuanto a la pobreza monetaria, la ciudad que tuvo los peores números fue Cúcuta, que subió de 31,3 en 2013 a 33,1 por ciento el año pasado.
En la otra orilla está Bucaramanga, que al bajar su nivel de pobreza a 8,4 por ciento desbancó a Bogotá como la ciudad que sufre menos este flagelo. De tal manera, Bucaramanga es la única en estar por debajo del 10 por ciento.
Bogotá es ahora segunda, con 10,1 por ciento, pero prácticamente no tuvo progresos en el último año. En el 2013 su nivel era de 10,2 por ciento.
Otro indicador que llama la atención en la reducción de alrededor de 14 puntos porcentuales que mostró Montería entre un año y otro, puesto que pasó de 34,8 a 20,9 por ciento.
Así mismo, ciudades como Pasto, Pereira, Barranquilla, Cartagena y Villavicencio lograron mejorar sus porcentajes entre 2,4 y 6 puntos.
Sobre las cifras del Dane, el presidente Juan Manuel Santos dijo este martes que cuatro millones 400.000 colombianos salieron de la pobreza entre 2009 y 2014.
Señaló, además, que cuando comenzó su mandato de cada 100 colombianos 40 eran pobres y que hoy el número de pobres por cada 100 es de 28. Admitió que la situación de pobreza en el país sigue siendo difícil, pero que ya comenzó a bajar.
“Antes crecíamos, pero las desigualdades también crecían; hoy, reversamos esa tendencia”, puntualizó Santos.
Para Ana María Ibáñez, decana de Economía de la Universidad de los Andes, los resultados no le parecen sorprendentes.
“La economía ha venido creciendo y así lo hizo en 2014 y la tasa de desempleo también cayó. Ambas dinámicas contribuyen de manera importante a reducir la pobreza. Sin embargo, la caída en pobreza no es alta y las tasas de pobreza todavía distan de las de otros países de la región. Además, el Gini, que mide la desigualdad, prácticamente no se movió, lo que indica que el crecimiento está beneficiando más a las personas de altos ingresos”, advierte Ibáñez.
Eduardo Sarmiento, de la Escuela Colombiana de Ingeniería, señala que “sí se ha ido registrando una disminución de la pobreza, que en buena medida obedece a cambios metodológicos. Lo grave es que estos avances no tienen una reciprocidad en la distribución del ingreso”.
Y agrega que eso se ve reflejado en el coeficiente de Gini, que no muestra cambios en los últimos tres años.
De acuerdo con la directora del Departamento para la Prosperidad Social (DPS), Tatyana Orozco de la Cruz, los programas sociales como Más Familias en Acción, Jóvenes en Acción y otros del Gobierno Nacional como Adulto Mayor y los de Primera Infancia contribuyeron de manera contundente en la reducción de las cifras de pobreza.
“Las cifras reveladas indican que el Gobierno Nacional alcanzó y superó la meta del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, que se había pactado en 32 por ciento para pobreza y en 9,5 por ciento para pobreza extrema”, explica Orozco.

Este último dato, relacionado con la pobreza extrema (cuando el ingreso no alcanza para comprar los nutrientes esenciales), efectivamente pasó de 9,1 en 2013 a 8,1 por ciento en 2014, lo que significa que 407.000 personas superaron esa condición.
En este indicador, Cúcuta vuelve a ser la ciudad que arroja el resultado más preocupante ya que, pese a reducir levemente la cifra en relación con el 2013 (estaba en 6,0), alcanzó el año pasado un 5,7 por ciento.

En cambio, Bucaramanga registró el menor índice de pobreza extrema, con un 1,1 por ciento.

BOGOTA D.C



Bogotá, oficialmente Bogotá, Distrito Capital, abreviado Bogotá, D. C.7 8 (durante la época de dominio español y desde 1991 hasta 2000 llamada Santafé de Bogotá)9 es la capital de la República de Colombia y del departamento de Cundinamarca. Está administrada como Distrito capital, y goza de autonomía para la gestión de sus intereses dentro de los límites de la Constitución y la ley.8 10 A diferencia de los demás distritos de Colombia, Bogotá es una entidad territorial de primer orden, con las atribuciones administrativas que la ley le confiere a los departamentos.11 Está constituida por 20 localidades y es el epicentro político, económico, administrativo, industrial, artístico, cultural, deportivo y turístico del país.12 13 14 15
Está ubicada en el centro de Colombia, en la región natural conocida como la sabana de Bogotá, que hace parte del altiplano cundiboyacense, formación ubicada en la cordillera Oriental de los Andes. Es la tercera capital más alta en América del Sur (después de La Paz y Quito), a un promedio de 2625 metros sobre el nivel del mar.
Según las estimaciones a 2015, Bogotá tiene una población de 7 878 783 habitantes.2 Tiene una longitud de 33 km de sur a norte, y 16 km de oriente a occidente.16 Como capital, alberga los organismos de mayor jerarquía de la rama ejecutiva (Presidencia de la República), legislativa (Congreso de Colombia) y judicial (Corte Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura).
En el plano económico, se destaca como el más importante centro económico e industrial de Colombia.17 Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Bogotá aporta la mayor parte al PIB nacional (24,5 %).18 y es la séptima ciudad por el tamaño del PIB en Latinoamérica (de unos 92 917 millones USD), de las cuales, está entre las cinco más atractivas para invertir.19 En Latinoamérica, se ubica en la vigesimaprimera posición con relación al PIB per cápita.19 Según The Economist, Bogotá se destaca por su fortaleza económica asociada al tamaño de su producción y el PIB per cápita (el más alto entre las principales ciudades de la nación), las facilidades para crear empresas y hacer negocios, la madurez financiera, la atracción de empresas globales y la calidad de su capital humano.20 Sin embargo, un estudio la considera una de las capitales con peor reputación en el mundo por debajo de Caracas y Nueva Delhi, aunque señala grandes avances desde 2014.21 Según la Harvard Business Review es la ciudad de Colombia con el mayor número de universidades (114) y centros de investigación.22 Además, es la sexta ciudad de América Latina para organizar eventos,23 es el principal mercado de Colombia y de la Región Andina y el primer destino de la inversión extranjera directa que llega a Colombia (70 %).24 Es a su vez la ciudad con más empresas extranjeras, uno de los factores que la posicionan como el mayor mercado de trabajo de su país.24 Bogotá es la plataforma empresarial más grande de Colombia,24 con el 21 % de las empresas registradas en el país, y adicionalmente, en la ciudad se encuentra el 67 % de los emprendimientos de alto impacto colombianos,24 teniendo el aeropuerto con el mayor volumen de carga a nivel latinoamericano y el segundo en personas.25

La importante oferta cultural se encuentra representada en la gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas, que le han otorgado el reconocimiento de la "Atenas Suramericana"26 y la capital iberoamericana de la cultura 2007,27 además, es sede de importantes festivales de amplia trayectoria y reconocimiento nacional e internacional. También se destaca la actividad académica, ya que la mayoría de las universidades colombianas más importantes tienen su sede en la ciudad. Es de destacar que la Unesco otorgó a la ciudad el título de Capital mundial del libro el año 2007 y en marzo de 2012 la designó como “Ciudad de la Música”, como parte de la Red de Ciudades Creativas de la organización. La ciudad se encuentra el puesto 55 en el índice Global Cities de 2012

martes, 13 de octubre de 2015

POBREZA Y CALIDAD DE VIDA EN BOGOTA

La situación social en Bogotá en los últimos 10 años ha registrado cambios importantes*. Entre 1993 y el 2001, el número de personas en situación de pobreza por necesidades básicas insatisfechas disminuyó en casi 4 puntos porcentuales, gracias al cambio en las condiciones de vida para muchos habitantes que no tenían acceso a servicios públicos, infraestructura urbana y a la educación. El aumento en la inversión pública distrital fue determinante. No obstante, al evaluar la situación social desde la perspectiva del ingreso, se encuentra que, por la crisis económica, el número de pobres en la ciudad se incrementó, debido a la reducción en la generación de empleo y al deterioro del ingreso personal y de los hogares. Bogotá se convirtió en la ciudad del país con el mayor número de desempleados. En el 2000, cerca del 50% de los bogotanos estaba por debajo de la línea de pobreza (12 puntos porcentuales más que en 1991) y el 15% por debajo de la línea de pobreza (el doble del de 1993). Es decir, en términos absolutos, el número de personas pobres llegó a 3'190.170 y en condiciones de indigencia a 959.238 personas. Como resultado de la caída en el crecimiento, el desempleo y la reducción en los ingresos, el índice de desarrollo humano y el índice de calidad de vida se deterioraron: el primero cayó entre 1996 y 1999 y sólo a partir del 2000 empezó a recuperarse con el crecimiento de la economía y el aumento de la esperanza de vida. Así mismo, respecto al índice de calidad de vida, desde 1998 se deterioró y sólo a partir del 2001 se recuperó el indicador, pero sin llegar a los niveles de 1998. El balance muestra que para reducir la pobreza en Bogotá es indispensable lograr un mayor crecimiento económico, por lo menos del 5%, para generar empleo, elevar los ingresos y reducir el desempleo que afecta a cerca de 600 mil personas. Para mejorar la calidad de vida de los bogotanos, los sectores público y privado tienen varios retos: el primero, lograr un escenario de crecimiento sostenido de largo plazo que dinamice la demanda interna y externa y permita crear fuentes de generación de empleo. Para ello es indispensable asegurar un entorno que dé facilidades a las empresas para operar y estimule la inversión en nuevas empresas; incrementar la participación de las exportaciones como fuente de demanda para la producción regional y fortalecer la asociatividad de los empresarios en proyectos que integren las empresas en cadenas productivas. Así mismo, es crucial ofrecerle a la población en edad de trabajar programas de formación para el trabajo y el emprendimiento; hacer sostenible la inversión pública para continuar la ampliación de coberturas en los servicios públicos y asegurar la mejor calidad en la educación. Éstos son requisitos para elevar la calidad de vida en Bogotá y la competitividad de la ciudad y la región.

LOS 5 MITOS SOBRE LA POBREZA EXTREMA EN COLOMBIA

Muchas veces el término “pobreza extrema” se confunde con otras situaciones. Aquí le contamos qué es y qué no es.




1. Indigencia y pobreza extrema son lo mismo  
Usualmente cuando se piensa en pobreza extrema, esta problemática se asocia con las personas que habitan en la calle, quienes aunque también son pobres extremos, atraviesan circunstancias distintas y más complejas a las de las personas consideradas en pobreza extrema.
Entonces, ¿cuál es la diferencia? Las familias en pobreza extrema tienen un lugar fijo para dormir que generalmente no cumple con las condiciones básicas de higiene, protección y seguridad. Adicionalmente, son viviendas ubicadas en barrios con acceso limitado a los servicios públicos. En su mayoría, estas familias cuentan con fuertes redes de solidaridad, a través de las cuales comparten vivienda y alimentos.
Por su parte, las personas que habitan en las calles carecen de una red de solidaridad que los apoye. Las condiciones son más extremas y en algunos casos pueden padecer adicciones y traumas psicológicos. Por lo tanto, indigencia y pobreza extrema no son lo mismo.  
2.  El ingreso es suficiente para determinar la pobreza extrema
Si bien el ingreso es una forma de determinar si una familia vive en pobreza extrema, éste no es un indicador que describa de manera completa esta situación.
Se considera que quienes tienen un ingreso inferior al costo de la canasta básica de alimentos sobrellevan esta problemática. En otras palabras, padecen de la privación de una alimentación con los mínimos calóricos.
Además del indicador tradicional del ingreso, la medición multidimensional revela otras privaciones complementarias que permiten tener una imagen global de la pobreza. “El índice de pobreza multidimensional permite evaluar la situación de pobreza de un hogar a partir de 15 privaciones agrupadas en cinco dimensiones como educación, niñez y juventud, trabajo, salud, vivienda y servicios públicos", asegura Beatriz Linares Catillo, Directora General de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema – ANSPE.
En términos de reducción de pobreza, los expertos aseguran que son más eficaces las de estrategias que abarcan múltiples dimensiones y no solamente el ingreso.
3.  Pobreza extrema  y vulnerabilidad son sinónimos
En ocasiones, pobreza extrema y vulnerabilidad se usan para referirse a un mismo fenómeno. Sin embargo, son condiciones distintas. Las familias pueden atravesar situación de pobreza extrema y, adicionalmente, un estado de vulnerabilidad.
¿Qué es vulnerabilidad? Se trata del riesgo latente e inminente de sufrir un suceso grave que afecte las circunstancias de vida de manera radical: un desastre natural, la pérdida del empleo, la enfermedad crónica de un miembro de la familia, son algunos ejemplos de estos sucesos.
Con frecuencia las familias en situación de pobreza extrema, desplazadas a causa del conflicto armado y/o o en zonas de riesgo se encuentran en estado de vulnerabilidad.
En especial, las familias en situación de pobreza extrema tienen mayores dificultades para enfrentar un estado de vulnerabilidad, debido a sus bajos niveles de educación y conocimiento sobre sus derechos y oportunidades.
La vulnerabilidad se acentúa cuando las familias cuentan con muchos hijos, los mismos que durante la adolescencia pueden presentar embarazos no deseados, deserción escolar o ser reclutados por grupos armados ilegales. Se tratan de hogares que habitan en hacinamiento y en viviendas construidas con materiales inadecuados, con pisos de tierra y sin acceso a saneamiento básico.  
Todas estas circunstancias influyen en que la pobreza extrema se replique generación tras generación; un círculo vicioso de la pobreza extrema.
4. Salir de la pobreza extrema es cuestión de voluntad
Existe una percepción equivocada que las familias en pobreza extrema se encuentran en esta condición porque no tienen una verdadera voluntad o corresponsabilidad para superarla.
Sin embargo, como lo afirma la Directora General de la ANSPE, Beatriz Linares Cantillo “las familias en pobreza extrema, por encontrarse en una situación expresa de vulnerabilidad, no cuentan con las mismas oportunidades para gozar efectivamente de sus derechos. Por esta razón, es necesario que el Estado, con el apoyo y complementariedad de la empresa privada y la sociedad civil, unan sus esfuerzos para promover las condiciones adecuadas que le permitan a estas familias tener un acceso igualitario a los derechos, libertades y oportunidades”.
En este sentido, garantizando las potencialidades desde el Estado, y desde cada sector, se puede contribuir a que estas familias sean responsables de su propio desarrollo y alcancen condiciones de vida digna.  
5. En todos los países la desigualdad es un reflejo directo de la pobreza extrema
No siempre la desigualdad indica la situación de pobreza extrema de un país. En naciones de ingresos bajos, la pobreza puede ser tan generalizada que casi todos sus habitantes son pobres y, por ende, la desigualdad es baja.
Pero en países de ingreso medio-alto como Colombia, la desigualdad sí puede evidenciar las diferencias entre las circunstancias de vida de las personas y cómo algunas aún no han alcanzado condiciones mínimas de vida digna.
De acuerdo con la directora de la ONG Conexión Colombia Carolina Puerta, “en Colombia es necesario unir esfuerzos y hacer un llamado para que los ciudadanos aporten un granito de arena a favor de la equidad en el país.”